«L’homme armé»: El hombre armado no nos abandona

En todas las épocas han existido los éxitos musicales. Gracias al uso de sistemas de notación musical tenemos conocimiento de alguno de ellos. Esos temas formaban parte del cancionero musical del pueblo y eran cantados en tabernas, talleres y cosechas, o cuando el alma les exigía cantarlos. Sabemos de ellos dado que, al ser utilizados como cantus firmus —melodías que sirven de base para numerosas composiciones—, podemos encontrarlos en las partituras de obras empleadas en ceremonias religiosas; es decir, en misas. Estamos hablando de finales de la Edad Media/principios del Renacimiento. Dos temas fueron los que cosecharon un mayor éxito: los conocidos como «Dies Irae» y «L’homme armé», tomándose estos nombres del principio de cada texto. El primero fue el más celebrado y, por ende, el más utilizado, pero yo me voy a centrar hoy en el segundo: l’homme armé.


El origen de la melodía

No se sabe a ciencia cierta quién la compuso, pero su popularidad se extendió rápidamente por toda Europa. A pesar de su tono marcial y casi propagandístico, la melodía no está asociada a ninguna guerra concreta, lo que ha dado pie a múltiples interpretaciones simbólicas. La canción dice lo siguiente:

L’homme, l’homme, l’homme armé,
L’homme armé
L’homme armé doibt on doubter, doibt on doubter.
On a fait partout crier,
Que chascun se viengne armer
D’un haubregon de fer.

O lo que es lo mismo, aunque más comprensible:

El hombre, el hombre, el hombre armado,
El hombre armado
El hombre armado debe ser temido, debe ser temido.
Se ha mandado decir por todas partes
Que cada hombre debe armarse
Con una cota de malla de hierro.

Y esta es la melodía que ha llegado hasta nosotros (menos de 40 segundos de audición: un esfuerzo asumible ⏳)

¿Quién es ese “hombre armado” que aparece una y otra vez en las misas del Renacimiento? Esta es la pregunta que lleva siglos rondando a los musicólogos. Y es que esa sencilla melodía secular, en francés, fue la base de más de cuarentaq misas compuestas entre los siglos XV y XVI, desde Guillaume Dufay hasta Palestrina —e incluso en nuestros días—. Si tenéis curiosidad por conocerlas, solo tenéis que pulsar este enlace. ¿Por qué esta canción se convirtió en el hit de los compositores renacentistas?

No se sabe a ciencia cierta quién la compuso, pero su popularidad se extendió rápidamente desde el condado de Borgoña a toda Europa. A pesar de su tono marcial y casi propagandístico, la melodía no está asociada a una guerra concreta, lo que ha dado pie a múltiples interpretaciones simbólicas.

Resulta curioso que una melodía tan mundana haya sido utlizada para componer tantas misas. Durante el Renacimiento, era habitual emplear un cantus firmus (una melodía preexistente) como base estructural para obras sacras. Pero, ¿por qué precisamente “L’homme armé”?

Existen varias teorías:

  • Simbólica: El “hombre armado” representaría la lucha espiritual del cristiano contra el pecado, una idea muy presente en la espiritualidad de la época.
  • Política: Algunos sostienen que pudo haber una conexión con las Cruzadas o con la caída de Constantinopla en 1453, un acontecimiento que provocó un llamamiento a armarse contra los turcos. Europa quedó conmocionada, y el temor desencadenó un rearme generalizado en todos los territorios —el miedo ha sido siempre el gran motor de la industria bélica—.
  • Musical: Su contorno melódico, claro y reconocible, la hacía ideal como base para complejas elaboraciones polifónicas. Al ser una melodía conocida, los compositores la empleaban con frecuencia para conectar con los feligreses y captar su atención.

Las misas sobre “L’homme armé”

En el siglo XV surge una nueva intención respecto a la misa tradicional cantada, cuyos distintos números canónicos solían ser independientes entre sí. A partir de entonces, se empieza a preferir una mayor unidad musical entre las diferentes partes del ordinario de la misa. Tras ensayarse varias ideas, se impone la de utilizar un mismo material temático en todos los números; es decir, repetir una melodía o unas frases musicales en cada movimiento. A este procedimiento se le dio el nombre de cantus firmus.

La melodía podía ser cualquiera y, si era conocida, solía dar nombre a la misa. Este método comenzó a utilizarse en Inglaterra entre 1420 y 1435, pero pronto dio el salto a Flandes y Francia, donde se consolidó y permaneció durante mucho tiempo.

El cantus firmus se colocaba originalmente en la voz de tenor, y a partir de ahí se armonizaba hacia las voces inferiores y superiores. Con el tiempo, el sistema se fue sofisticando y podía saltar a otras voces, aparecer disfrazado con notas más largas, invertido, escrito al revés, o servir como base para cánones y todo tipo de elaboraciones polifónicas. (Juan de Dios Tallo)

Lo fascinante es que cada compositor tomaba la misma melodía y la trataba de manera diferente, como un ejercicio de estilo, técnica y devoción. Si tenéis curiosidad por conocer todas las que han llegado hasta nosotros solo tenéis que pulsar este enlace, aunque las más conocidas son:

Guillaume DufayMissa L’homme armé
Johannes OckeghemMissa L’homme armé
Josquin des PrezMissa L’homme armé super voces musicales
Josquin des PrezMissa L’homme armé sexti toni
Cristóbal de MoralesMissa L’homme armé
PalestrinaMissa L’homme armé a 4 veus i a 5 veus

Incluso compositores contemporáneos, como Peter Maxwell Davies o Karl Jenkins, han retomado este tema, reinterpretándolo en clave moderna, lo que demuestra su poder de evocación atemporal. Este último es, de hecho, el protagonista de esta entrada.


«The Armed Man»: A Mass for Peace

Karl Jenkins, procedente del jazz y de la música rock —ganó el primer premio del Festival de Jazz de Montreux—, triunfó también como compositor de música para anuncios comerciales, como el de los diamantes De Beers o el de la compañía aerea Delta Airlines. Esas experiencias influyeron, sin duda alguna, en las características de sus composiciones posteriores: teatralidad y grandilocuencia, pero también un intimismo exagerado, o lo que es lo mismo, efectismo a tope. Su facilidad para crear melodías convierte su música en algo muy agradable, y las características antes descritas, en un verdadero espectáculo.

«The Armed Man: A Mass for Peace» fue un encargo de la Royal Armouries —el museo nacional de armas y armaduras del Reino Unido, con sedes en la Torre Blanca de Londres, Leeds y Fort Nelson—, realizado a Karl Jenkins para celebrar el cambio de milenio. La obra se compuso en 1999 y conmemoraba tanto el traslado del museo de Londres a Leeds como a las víctimas de la guerra de Kosovo. No es extraño, pues, que ante el encargo de una institución vinculada al mundo armamentístico, el compositor eligiera el tema del «hombre armado», especialmente porque Bob Smith, el comitente o mecenas, era un gran aficionado a la música antigua.

Fue estrenada en el Royal Albert Hall de Londres el 25 de abril del año 2000 por The National Youth Choir del Reino Unido y la National Musicians Symphony Orchestra, bajo la dirección de Grant Llewellyn. La obra utiliza cuatro lenguas: inglés, francés, latín y árabe.


Conmemoración del centenario del fin de la Primera Guerra Mundial

Pero Karl Jenkins, en su aparatosidad y espectacularidad —que no están reñidas con la calidad—, no tiene límites: el 2 de noviembre de 2018, en el Mercedes-Benz Arena de Berlín —actualmente Uber Arena—, con un aforo de 17.000 personas, dirigió L’homme armé: A Mass for Peace con 2.000 cantantes de 27 países y la World Orchestra for Peace, formada por profesionales de diversas orquestas del mundo. La actuación fue parte del concierto Canta por la Paz, celebrado con motivo del centenario del fin de la Primera Guerra Mundial, bajo el patrocinio de la Comisión Alemana para la UNESCO.

Al final de esta entrada tenéis el vídeo del concierto completo, aunque con una calidad de imagen algo pobre —la versión en HD está reservada para los suscriptores de Prime Clásica o para quienes hayan adquirido el disco en formato Blu-ray—, así como una guía para la escucha.

La obra se inicia y concluye con el tema de L’homme armé e incluye extractos del ordinario de la misa —Kyrie, Sanctus, Agnus Dei y Benedictus—, además de textos procedentes de fuentes religiosas e históricas, como la llamada a la oración islámica, la Biblia (por ejemplo, los Salmos y el Apocalipsis) y el Mahabharata. Entre los escritores cuyas palabras aparecen en la obra se incluyen Rudyard Kipling, Alfred Tennyson y Sankichi Toge, este último superviviente del bombardeo de Hiroshima y fallecido años después a causa de una leucemia. Jenkins musicaliza su “Poema de la bomba atómica” en el estremecedor movimiento Angry Flames.

Las composiciones de Jenkins tienden a la repetición de frases musicales, logrando así familiarizar al oyente con cada motivo. Algunos de los temas no destacan por su excepcional calidad, pero el autor posee una extraordinaria capacidad para crear melodías y arreglos exquisitos, lo que ha hecho que ciertos pasajes —como el Agnus Dei y, especialmente, el Benedictus— hayan ingresado ya en la lista de páginas célebres de la música de concierto. Ese Benedictus, con el violonchelo como solista, es realmente excepcional.

Para dotar al concierto de una espectacularidad aún mayor, el escenario se rodeó de cinco grandes pantallas que proyectaban imágenes, en ocasiones horribles, sincronizadas y descriptivas de cada movimiento. Tuvo que ser increíble estar allí.


Y, ¿qué pasa con la Franja de Gaza?

Muchos nos preguntamos por qué no se ha organizado todavía un concierto de este tipo para reclamar el fin de las atrocidades en Gaza. Incluso la llamada musulmana a la oración —segundo tema de The Armed Man: A Mass for Peace— parece especialmente incluida como símbolo de convivencia interreligiosa. Sería, al menos, una alternativa simbólica frente a la inoperancia de gran parte de la comunidad internacional.

Algunos nos preguntamos también por qué se adoptaron medidas contundentes contra Rusia al iniciar la invasión de Ucrania, y no ha sido así en el caso de la desmedida respuesta de Israel a la barbarie de Hamás. La respuesta, aunque compleja, tiene sin duda implicaciones geoestratégicas y económicas: las relaciones comerciales de la Unión Europea con uno y otro país son profundamente distintas, y los intereses históricos también influyen en las decisiones diplomáticas.

Más allá de gestos simbólicos, como el reconocimiento del Estado palestino por algunos gobiernos, la Unión Europea no parece dispuesta a tomar acciones que afecten de forma significativa el equilibrio económico o político con Israel, ni que puedan hacer temblar mínimamente al Führer israelí. En este contexto, un concierto por la paz, acompañado de las imágenes que tristemente estamos acostumbrados a ver en los medios, podría generar una reflexión colectiva: un llamamiento de la sociedad civil, especialmente dirigido a la ciudadanía israelí, para animarles a ejercer una mayor presión sobre sus dirigentes en favor de una solución pacífica.

Os animo a ver y escuchar A Mass for Peace y a dejar vuestros comentarios.

PS: En mi opinión, el War Requiem de Benjamin Britten, más profundo y mucho menos comercial, debería de programarse en todas las salas de concierto, a ser posible con imágenes de la situación en Gaza, esas que vemos cada día mientras seguimos haciendo nuestros quehaceres habituales. Por otra parte, echo de menos a la orquesta árabe-israelí que, aun teniendo programada una serie de conciertos este mes de agosto, podría significarse algo más. Son los más autorizados para dar un optimista mensaje de paz.

Felices vacaciones.


Guía para la escucha

Fuente: www.kantaka.eu

  • “The Armed Man”. Un hombre con su armadura se está preparando para la guerra.
  • “Call to Prayers”. Un muecín llama a los fieles a la oración: “Alá es el más grande”.
  • “Kyrie”. Mientras se invoca a Cristo: “Señor, ten piedad”
  • “Save Me from Bloody Men”. Los demás soldados ya están listos para la lucha y piden al Dios de los Ejércitos que les proteja de sus enemigos y les salve de los hombres sanguinarios.
  • “Sanctus”. Entonan un “Santo, santo es el Señor”
  • “Hymn Before Action”. La guerra es ahora inevitable. Momentos antes de la batalla, los soldados vuelven a invocar a Dios para que les ayude en la lucha y le dé fuerzas para morir.
  • “Charge”. Se inicia el ataque con el estrépito de las trompetas. “¡A la carga!”. Ya no es posible la retirada
  • “Angry Flames”. La batalla ha terminado. Solo hay humo y llamas furiosas, desolación y muerte.
  • “Torches”. En el campo de batalla, los cuerpos se retuercen en el suelo envueltos en llamas como antorchas vivientes.
  • “Agnus Dei”. “Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros”
  • “Now the Guns have Stopped”. Los cañones ya han cesado; silencio atroz
  • “Benedictus”. Solo queda la fe sencilla
  • «Better is Peace». Siempre será mejor la Paz que la Guerra. Suenen las campanas por mil años de Paz y así no habrá más muerte, dolor ni llanto.

En este link podéis encontrar, traducidas al español, todos los textos.


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9 comentarios en “«L’homme armé»: El hombre armado no nos abandona

  1. Que gran articulo combinando tus grandes conocimientos de musica sacra con un Tema de Vergonzosa actualidad. Has tardado pero ha valido la pena la espera.

    Conozco cosas de Carl Jenkins gracias a las perlas que me has ido mandado. Gracias y seguiré profundizando hasta donde mis limitados conocimientos de la musica me permitan.

    Con respeto a Gaza,varios apuntes

    • De Europa no podemos esperar nada. Está mas cerca de su desaparición como UE que de poder llevar a cabo una politica exterior conjunta. Siguen predominando por encima de todo las politicas naciones de cada pais (naciones del XIX que no sirven de nada en el mundo actual)
    • Poderoso caballero es Don Dinero. El Lobby Judio es muy potente, sobre todo en USA, y Europa, como vemos continuamente, no es capaz de resistir las presiones que le llegan continuamente desde USA
    • No olvidemos que ni los propios vecinos de Gaza son capaces de instrumentar una sola política común

    Buenas vacaciones a Ti y a todos los lectores de este magnífico blog

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    • Muchísimas gracias Toni. Tu comentario es mejor que mi artículo. Al menos para mí. 🙂 Ahora que el Führer Yanki ha bendecido la invasión total de Gaza, no sé qué va a ser de sus pobres y desgraciados habitantes. Lloraremos este genocidio como los alemanes han llorado el que perpetraron. Pero la memoria es débil; sobre todo si no la practicas.

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      • Ese video de la misa por la paz es realmente impresionante. Gracias de nuevo por este articulo.

        Que envidia me dan Todos los participantes y espectadores de este concierto en directo. Seguro que tienen todos un recuerdo imborrable de esa oportunidad.

        Gracias Agustín

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      • No sé si has tenido oportunidad de leer cómo se hizo la selección de los integrantes del coro. Fue una convocatoria popular y los candidatos tuvieron que enviar una grabación de cualquier tema cantado por ellos indicando el tipo de registro de su voz. Imagino que no les pagaron ni gastos de desplazamiento ni de estancia y es que con el voluntariado se ahorra todo el mundo mucha pasta.

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    • Moltes gràcies, Frederic. La versió que m’adjuntes s’apropa a la cançó original, sense canvis. Per mi, les millors misses de l’homme Armé son les d’en Josquin des Prez. Una abraçada. Comentaris com el teu m’animen a seguir amb aquesta feina que m’he autoimposat.

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  2. Muy bueno el artículo, teniendo en cuenta mi desconocimiento, es interesante, y sobre todo la idea de hacer un gran concierto mostrando el horror del genocidio en Gaza, algo grande, que llegue a la gente, sobre todo a los israelitas, que vean lo que están haciendo.

    Cuando voy a las caceroladas de la Plaza de Sant Jaume, somos cuatro gatos, no sirve para nada, no tiene ninguna repercusión, sientes impotencia.

    Un abrazo

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    • Muchas gracias por tu comentario y por leerme. Ningún árbol sobra para hacer un bosque. No sé quién eres, pero aplaudo que seas uno de esos cuatro gatos o gatas. Lo de la impotencia es un sentimiento compartido, pero si todos hiciéramos lo que está de nuestra mano, las cosas irían mejor.

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