La Sal de la Tierra: Un Tributo a Sebastião Salgado

Captura de pantalla de la película «La sal de la Tierra».

El pasado viernes 23 de mayo nos dejó a los 81 años la persona que encumbró, probablemente para la eternidad, el documental fotográfico. Tuve conocimiento de Sebastião Salgado gracias a la película que mi admirado Wim Wenders dirigió, conjuntamente con Juliano Ribeiro Salgado, hijo de Sebastião ambos fotógrafos, sobre la personalidad y la obra del gran maestro. Vi La sal de la Tierra el 21 de diciembre de 2014. No es que lo recuerde; es la fecha en que la puntué, con un 9, en la web de cine Filmaffinity. Al leer la noticia de su fallecimiento y ver en TV alguna de sus fotografías, recordé inmediatamente esa enorme obra de arte que es La sal de la Tierra, que ayer por la noche volví a ver, esta vez en la plataforma Filmin. Puedo asegurar que nunca me cansaré de disfrutarla. Y es que un documental sobre ese monstruo de la fotografía, realizado por dos buenos fotógrafos como son Wenders, y el hijo de Sebastião Salgado, es imprescindible para los amantes del cine o de la fotografía.

El film se inicia con la presentación del protagonista, un economista de formación que conoce a una arquitecta, con la que contrae matrimonio. Ella le anima a dedicarse a la fotografía y se convertirá en su gran colaboradora y organizadora, tanto de exposiciones como de publicaciones en forma de libros.

Salgado optó desde sus inicios por la fotografía en blanco y negro. «Nada en el mundo es blanco y negro. Pero el hecho de transformar toda esta gama de colores en gamas de grises me permitió hacer una abstracción total del color y concentrarme en el punto de interés que tengo en la fotografía. A partir de ese momento, empecé a ver realmente las cosas en blanco y negro». Traduciendo directamente el término fotografía del griego, decía que él era una persona que escribía (grafía) con la luz (foto).

La sal de la Tierra nos muestra algunos de los trabajos de sus distintas etapas, cada una de ellas con las fotografías presentadas en distintas exposiciones y libros fotográficos:

  • «Trabajadores»: Retrata la dura realidad del trabajo manual en diferentes partes del mundo. Son, conjuntamente con Éxodos, quizás las fotografías más impactantes.
  • «Éxodos»: Explora el desplazamiento humano y las consecuencias de los conflictos y la pobreza. Algunas de las imágenes captadas por Salgado dieron origen a una polémica: ¿es ético recrearse en el dolor de las personas?  Algún crítico le acusó de hacer «voyeurismo sentimental», mientras que él nunca negó que la fotografía debe trasmitir sentimiento, respondiendo a esos críticos de la siguiente manera:
    • “Nunca me he puesto en el dilema moral de hacer o no una fotografía como «¿Tengo el derecho de fotografiar cuando tengo la muerte frente a mí, y el sufrimiento está delante de mí?» Nunca me hago estas preguntas porque ya me formulé las interrogantes fundamentales antes de llegar ahí. ¿Tenemos el derecho a la división de recursos que hay en el mundo? ¿Tengo el derecho a tener la casa que tengo, a vivir donde vivo? ¿Tengo el derecho a comer cuando otros no comen? Estas son las preguntas sustanciales.”
  • «Génesis»: Documenta la belleza y la fragilidad de la naturaleza, retratando la vida salvaje y las áreas remarcables de la Tierra. Pasó ocho años viajando a lugares remotos del planeta para mostrar que todavía existen regiones ajenas a la noción de progreso. Escenarios de naturaleza intacta, animales y pueblos indígenas que mantienen sus costumbres ancestrales.
  • «Terra»: Explora la relación entre la humanidad y el planeta, mostrando la belleza de la naturaleza y la influencia de la actividad humana. 

En una entrevista a propósito de una exposición en Lyon en el año 2020, dijo lo siguiente respecto a la ecología: «Tenemos que volver a la tierra, tenemos que volver al planeta. Sé que ya no vamos a vivir en cuevas y bosques, pero al menos tenemos que hacer un retorno espiritual al planeta. La ecología se ha convertido en una ecología de discurso, puramente urbana. Tenemos una COP 21 que tuvo lugar en París hace 5 años y en todo lo que se propuso no se hizo nada. ¿Saben por qué? Porque no invitamos a los campesinos, no invitamos a la gente vinculada a la tierra, al planeta, es un encuentro de gente urbana»…

Su padre era un terrateniente que llegó a tener diez haciendas y 15.000 cabezas de ganado. A principios de siglo, lo que había sido un vergel lleno de plantas, árboles y arroyos, se convirtió en un páramo en el que los animales no tenían qué comer. A partir de un proyecto propuesto y liderado por su mujer, Lélia Wanick, el matrimonio logró reconvertir el páramo nuevamente en lo que había sido, llegando a plantar 2,7 millones de árboles. Ahora, ejemplares de animales en extinción y arroyos, pueblan lo que llegó a ser un desierto. Es impactante ver esa transformación en el documental.

La Sal de la Tierra fue producida por Lélia Wanick Salgado y nominada a un Óscar en como Mejor Largometraje Documental; ganó el Premio del Público 2014 en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine de Tromsø 2015 y el Premio al mejor documental en la 40.ª edición de los Premios Cesar del cine francés.​

En 1998, Lélia Wanick y su marido crearon el Instituto Terra, una organización ecologista que tiene como objetivo promover la restauración del valle del Río Doce. El Instituto Terra, además de promover la reforestación, promueve también la educación ambiental, la investigación científica y el desarrollo sostenible.

Wim Wenders es uno de mis referentes cinematográficos. No se trata de un cineasta al uso, siendo quizás París, Texas su película más convencional. Voy a cerrar este artículo con una anécdota personal. A finales del año pasado, se estrenó su última película, Anselm, a partir de la obra de uno de los mejores artistas contemporáneos: Anselm Kiefer. Después de verla, me entró la necesidad de contemplar al natural alguno de los cuadros del artista, y es que debo ser muy influenciable, sobre todo cuando la propuesta viene de gente con el talento de dos cerebros privilegiados como son los de Wenders y Kiefer. Viendo que en el museo Gugguenheim de Bilbao se incluían algunos de sus cuadros en la exposición permanente, propuse a mi paciente mujer que fuéramos a verla. Al llegar, no fuimos capaces de encontrar ninguna de sus obras, por lo que me dirigí a una de las empleadas a preguntar dónde se hallaban. Su respuesta nos dejó de piedra: están temporalmente retirados para poder exponer los de no recuerdo qué artista. A mis quejas respecto a que deberían actualizar la web del museo cuando se modificara el contenido, fui invitado a obtener más información en el mostrador de la entrada, recibiendo como respuesta algo así como «eso es lo que hay». Cuando consulté cuándo volvería a estar expuesta la obra de Kiefer, la respuesta fue sorprendente: vaya usted llamando por teléfono y le informarán.

No os perdáis ese documental. Como ya mencioné más arriba, lo podéis ver en la plataforma Filmin, también en Prime Video pagando un alquiler. En Facebook también puede verse, pero su calidad es bastante mala y la fotografía de Salgado merece verse en condiciones.


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10 comentarios en “La Sal de la Tierra: Un Tributo a Sebastião Salgado

  1. Tu articulo me ha animado a ver el documental que Tu ya me habias recomendado alguna vez. Me gusta la fotografia y me ha impresionado la tenacidad des este profesional en dar a conocer algunas de las grandes barbaridades humanas que continuamente se producen.

    como siempre muchas gracias por compartir Tu pozo de cultura

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  2. Uniendo a Wim Wenders y Sebastião Salgado, no se me ocurre mejor frase que aquella, creo recordar, de la película Der Stadt der Dinge – El estado de las cosas – del propio Wenders « la vida es en color, pero el blanco y negro es más realista«. Gran verdad cuando levantamos la cabeza y miramos lo que pasa alrededor, tal y como hizo el gran Sebastião

    Salud!

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    • La referencia es totalmente acertada; la pronuncia Sam Fuller. Creo que el color distrae nuestra mirada, mientras que la imagen en blanco y negro nos permite concentrarnos únicamente en lo que nos quiere decir el autor. Tener lectores como tú es la felicidad de un humilde bloguero como yo. Muchas gracias por el comentario y por honrarme con leerme. ¡Salud y fuerza!

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