Amor al arte

© Agustí Amorós

Es pertinente, incluso necesario, escribir una autocita para iniciar esta entrada de mi blog: «Tengo previsto ir a Madrid la próxima semana para incrementar el número de turistas nacionales. Una de las actividades, como siempre que puedo, será acercarme al Reina Sofía y detenerme frente a ese icono que es el Guernica. Leí hace poco que se había levantado la prohibición de hacer fotos a esa prodigiosa pintura y pavor me da encontrar la sala atestada de instagramers»

Cumpliendo con lo anunciado, estuve la semana pasada en Madrid. En el Museo Reina Sofía teníamos dos objetivos: la exposición antológica de Antoni Tàpies y, como no, comprobar el efecto de las recientes libertades fotográficas del Guernica. La fotografía que encabeza la entrada da una idea de la muchedumbre que se codeaba entre sí, en el peor sentido de la palabra, para conquistar una buena posición delante de la obra maestra picasiana. El monísimo paraguas de color azul moteado que se interpuso entre el cuadro y mis ojos me recordó la definición que el Conde Lautréamont escribió de lo bello: «el encuentro fortuito, sobre una mesa de disección, de una máquina de coser y un paraguas». Evidentemente, ese objeto no tenía viso ninguno de participar en ningún hapening artístico ni traía ninguna máquina de coser asociada, siendo su misión servir de faro a un grupo de amantes del arte que, presos de excitación ante tan magna cumbre de la creación artística, a la par que símbolo anti bélico, no podían reprimir hacer gala de una sabiduría fotográfica cuyos resultados les servirían, una vez en sus respectivas casas, para estudiar, de forma atenta y sosegada, el deseado objeto fotografiado. De paso, exhibirán a sus conocidos una selfie en la que demostrarán de qué manera la inclusión de su rostro en medio del cuadro mejora la obra picasiana. Otros, menos pacientes, abandonarán la lucha por la primera posición y se contentarán con fotografiar ese maravilloso paraguas que, ahora caigo, pretendía simbolizar la protección ante el salvaje bombardeo.

En cualquier caso, gracias al Guernica y al Jardín de las Delicias, entre otras apreciadas obras maestras, las salas de la exposición de Tàpies estaban completamente vacías de buscadores de experiencias estéticas.

La pasión por el arte está alcanzando unas cifras más que asombrosas –awesome, que dirían los instagramers avanzados–. La cantidad de visitantes del Museo del Louvre del año 2022 fue de 8.000.000 de espectadores. Claro que no todos quedaron satisfechos. Hace pocos días, el portal CouponBirds especializado en turismo, publicaba un ranking sobre las obras de arte que los turistas consideraban como «más decepcionantes». En cabeza de la clasificación se encontraba «La Gioconda». El motivo principal que aducían los visitantes era que el cuadro «lo imaginaban más grande». Claro, ¡cómo no! Imposible hacer una foto decente a un óleo que mide 77×53 cms y que está a 4,5 metros de distancia.

https://www.couponbirds.com/research/disappointing-masterpieces

A «la persistencia de la memoria» de Salvador Dalí le ocurre algo similar pues es otro cuadro-pin aún más reducido: 24×33 cms. En el arte, el tamaño importa.

Reconozco que he tenido una gran suerte al poder ver muchas maravillas casi en soledad. Eso sí, todo era antes de Instagram y de la existencia de las webs «las 20 visitas imprescindibles en …» Concretamente estuve, con un amigo, a menos de 50 cms de la Gioconda, sin nadie delante, tampoco cristal protector, únicamente una vigilante que impedía tocar la pintura y fotografiar el lienzo. De eso hace ya muchos años, cuando los viajes se planificaban con la guía Trotamundos y la vida se miraba de frente.

© Agustí Amorós

PD. Os tengo que pedir disculpas por un problema en la publicación de mis dos últimas entradas. Por un error, cuyo origen aún no he desvelado, en la lectura de las entradas aparecía un pop-up que os pedía vuestro correo. La anomalía ha sido subsanada después de recibir respuesta del servicio técnico de WordPress.


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5 comentarios en “Amor al arte

  1. Qué fenómeno más curioso lo de las fotos a los cuadros. La mayoría ni siquiera son fotos de personas con el cuadro de fondo, sino fotos al cuadro en si. A una escultura aún le puedes encontrar un ángulo a tu gusto, pero a un cuadro… Puedes buscarlo en internet y se verá mucho mejor. Interesante el comportamiento humano.

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  2. Pingback: Felices Fiestas y un fantástico 2025. | MI AZOTEA

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