Si pasa a la historia, no es un fracaso

El 11 de diciembre del año 1997 empezó sus emisiones Boton Net TV, la primera televisión interactiva europea en emitir, en riguroso directo, una programación televisiva por Internet. Lo hacía desde la localidad catalana de Sitges, a una treintena de Kms. al sur de Barcelona.

Plató, estudio y oficinas, estaban ubicados en un piso en la Plaça del Cap de la Vila. Para los que crean que la wifi siempre ha existido y piensen que internet no es lo suficientemente rápida, sepan que en aquella fecha las conexiones de Boton Net TV se realizaban conectando los equipos a un modem que transfería 28 Kbps y que el ADSL no llegaría hasta dos años después, en 1999.

Un par de meses antes, en pleno año sabático y tomando unas nocturnas copas de cava en un local sitgetano, Stefan, de procedencia alemana, me comentaba que había creado un «site» preparado para capturar y transmitir imágenes por internet. En la página, dos ventanas: en una aparecían las imágenes grabadas en directo y en otra, a su derecha, los comentarios que podía hacer la gente que se conectara. Tuvimos varios encuentros durante días consecutivos. En uno de ellos conocí a Bobby, un Sudafricano relacionado con Entidades Financieras de aquél país y que fue el financiador de la locura que estábamos a punto de iniciar.

Inicio de emisiones

El artículo de El País Digital del 15 de diciembre de 1997 se hizo eco de esta iniciativa. La empresa se llamaba Boton Cyber Communications y yo me encargué de diseñar la programación de las emisiones así como su implementación.

Las emisiones eran de lunes a viernes y de 17 a 19, con dos programas distintos: la InterVista, que como su nombre indica consistía en entrevistar a un invitado, y TarroNet, un concurso de preguntas y respuestas.

Un trípode sostenía una cámara VGA , con enfoque fijo -salvo cuando venía algún cameraman voluntario- y conectada al PC, se encargaba de capturar las imágenes. Esas eran comprimidas a baja resolución y enviadas a la Red mediante el software Real Player. Mientras tanto, en el chat, los conectados charlaban entre ellos o interaccionaban con los personajes del plató.

La InterVista

Dada la falta de medios, me animé a iniciarme en el mundo de las entrevistas siendo el presentador de la Intervista. Pero previamente había que convencer a los entrevistados de que participaran en la experiencia, lo que significaba acercarse a Sitges, dedicarnos una hora larga de tiempo y regresar a su lugar de origen. Todo ello sin percibir nada a cambio. Dedicaba parte de mi tiempo a conseguir los teléfonos de gente que pudiera ser interesante y a convencerles de que se dejaran entrevistar. Quedaban seducidos por la idea de participar en una experiencia innovadora. No necesitaban más. Únicamente una persona se negó a acudir si no recibía dinero a cambio: un conocido pintor, escritor y tertuliano fallecido en 2021, que venía a Barcelona semanalmente a participar en el programa «Crónicas Marcianas».

Por Boton pasaron el Director Social de Estudios Avanzados del CSIC Manuel Mandianes, primer entrevistado y con quien mantuve una inolvidable conversación sobre el futuro de la red mientras cenábamos, la periodista y escritora Assumpta Roura, el futbolista José Mari Bakero, el presidente de la PGA Ángel Gallardo, Julià Peiró, periodista, Pep Vallés, creador del buscador Olé por el que Telefónica le pagó al cabo de dos años el equivalente en pesetas a 18 millones de € y fue el germen de Terra, Ángel Cortés, fundador del portal de noticias Intercom, Marc Bilbeny entonces director del programa de radio Power-Up de Onda Rambla y Gonçal Bonhomme, gerente de Telefónica Cable Cataluña, entre otros que no recuerdo y a los que pido disculpas si pueden leerme.

La mejor anécdota que recuerdo ocurrió durante la visita de José Mari Bakero. Unos minutos antes de su llegada al estudio Internet había caído, algo muy frecuente por aquel entonces. Opté por no mencionar esta circunstancia a nuestro invitado. Habíamos decidido emitir pensando que en algún momento de la entrevista se restablecerían las comunicaciones. Stefan y Montse, de la que luego os escribiré, entrarían en el chat y harían alguna pregunta de vez en cuando. Periódicamente miraba de reojo a Stefan, que me hacía que no con la cabeza. Y así transcurrió la hora de la Intervista, sin ninguna conexión. Entonces Bakero me preguntó si lo había visto mucha gente, a lo que le respondí que no teníamos número de conexiones, aunque todo aquel que se hubiera conectado habría podido verle. Su interés principal era, puesto que fue la siguiente pregunta, si Txiki (Begiristain), que estaba en Japón, le había podido ver. En este caso y sin mentirle, le respondí que si se había conectado, por supuesto que le habría visto. Sr. Bakero, seguramente no leerá este texto, pero ahora que sabe que Txiki no pudo verle, le pido disculpas por no haberlo confesado en su momento. Igualmente, participó en una experiencia pionera y la noticia fue ampliamente difundida por numerosos medios de comunicación.

TarroNet

El segundo programa era el TarroNet, de «tarro» (cabeza) y Net. Yo era el encargado de redactar las preguntas que la presentadora del programa, Montse Maicas, lanzaba a la red; con la peculiaridad de que la mayoría de veces se equivocaba incorporando grandes dosis de simpatía. No recuerdo como la fiché, pero era absolutamente genial. Los internautas introducían su respuesta en el chat y, quien lo hiciera antes (las comunicaciones tenían gran protagonismo), obtenía un punto. Debían entrar siempre con el mismo nick o de lo contrario sus puntos se dispersaban. Quién obtuviera más puntos a final de mes, recibiría como premio o una invitación al programa, un autógrafo o, en el mejor de los casos, una tarjeta con un saldo para llamadas telefónicas en cabinas.

Difusión

Además del artículo de El País Digital que he añadido este artículo, fui entrevistado, que recuerde, por la periodista Nieves Herrero y por quien fue invitado de mi programa, Marc Bilbeny, en Onda Rambla. Las cámaras de TV3 también se acercaron al estudio para la grabación y emisión de unos minutos de noticias.

Lo que nos sobraba eran ideas que queríamos materializar en forma de proyectos. Se acercaba el mundial de fútbol que debía celebrarse en Francia en 1998. Conseguí organizar, en los estudios de TV3, una reunión con el responsable de deportes, y el periodista Josep María Casanovas, fundador del diario Sport. La propuesta era que tanto TV3 como el diario deportivo, incluyeran en su página web ventanas de Real Player con los goles de los partidos del mundial previamente comprimidos por Boton Net TV. No llegamos ni a hablar de dinero.

La prueba de fuego llegó cuando nos propusimos retransmitir en directo, tomando la señal de la televisión local, los Carnavales de Sitges de 1998. El Diario El Mundo, en su edición nacional, lo informaba como veis en la noticia.

El principio del fin

Conscientes de que nuestra conexión actual era una limitación para ampliar el número de usuarios, solicité una reunión con los responsables de la división de datos de Telefónica para contarles el proyecto. A la reunión asistimos Bobby, Stefan y yo. Telefónica nos solicitó 2.000.000 de pesetas para recibir durante 5 días 400 conexiones simultáneas. Bobby, el de la pasta, pagó la mitad, dejando para el final del evento el pago restante.

Pero había que rentabilizar aquella inversión, para lo que contratamos a un chaval canario muy espabilado que nos había convencido de sus dotes de vendedor. Su objetivo sería conseguir que el mayor número posible de empresas accediera a pagar por la colocación de un banner de publicidad en la página.

En las reuniones de seguimiento que manteníamos, el comercial nos ilusionaba con una lista de candidatos que estaban dispuestos a pagar, aunque aún no habían tomado la decisión. El caso es que, un día antes, llamé a algunos de los candidatos y ninguno conocía a nuestro comercial, que fue despedido de forma fulminante, aunque tarde.

Llegó el día de la transmisión por primera vez en la historia de unos carnavales en directo y eso publicó el mismo día el periódico El Mundo. Como las rúas pasaban por debajo del balcón de los estudios, me agencié un programa con el orden de las distintas comparsas y, micro en mano, me puse a trasmitir el evento como un locutor entusiasta.

Pero la señal que recibíamos era demasiado potente y la cantidad de información también. No habíamos pensado que una cosa era trasmitir una imagen casi estática (la compresión de imágenes funciona por diferencias de píxeles entre imagen e imagen) y otra una imagen en movimiento, cargada de colorido e iluminación a todo trapo. Entonces sucedió lo inevitable: la señal cayó y pese a los esfuerzos de Stefan, no conseguimos remontar la situación. Mientras tanto yo, conociendo el estado del arte, seguía retransmitiendo el carnaval como si no pasara nada. Entre esa experiencia y la de la entrevista fallida a Bakero, me acostumbré a hablar sabiendo que nadie me escucha. Nada que quizás no hubiera ocurrido antes aunque no fuera consciente de ello.

El fin

Durante el Carnaval tuve tiempo de buscar con mi mirada a Bobby, el del capital. Lo localicé sentado en un rincón del estudio con el cuerpo encorvado y la cara inclinada hacia el suelo apoyada en sus manos. No era difícil intuir sus pensamientos. Compartir en silencio su desilusión era algo obligado, reconocer nuestro fracaso, también.

Bobby negoció con Telefónica el segundo pago. Ignoro qué ocurrió. Me lo encontré unos años después casualmente y nos interesamos por nuestras cosas. Ninguna palabra sobre Boton. De Stefan y Montse no he vuelto a saber nada. Sirva este artículo como homenaje a esa locura que merece pasar a la historia de Internet de este país.

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5 comentarios en “Si pasa a la historia, no es un fracaso

    • Gracias por el comentario Ángela. Fue una lástima no llevar un diario de aquellas jornadas; con el tiempo que ha pasado, apenas recuerdo datos. Los nombres de los entrevistados he conseguido recuperarlos a través de una grabación en casette de la entrevista que me hicieron en Onda Rambla, pasada a mp3 hace unos días por la empresa Videolab.

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