
La UE no nos quiere asustar, pero nos aconseja que debemos prepararnos para futuras dificultades. ¡Como si hasta ahora estuviéramos transitando por una autopista de facilidades! Esas «dificultades», nos dicen, pueden ser guerras, crisis sanitarias, catástrofes naturales y ataques cibernéticos. No se incluyen como tal ni el meteorito que nos va a matar a todos ni la Invasión de los Ultracuerpos. Lo principal, además de los simulacros en los que no tardaremos en participar, es disponer de un kit de supervivencia. Más o menos todos los países europeos se han apresurado a publicar lo que debería incluir un paquete de estas características. Bueno, no todos, España no tiene lista, y es que el ministro José Manuel Albares ha explicado, en una entrevista con ‘TVE’, que «no hay que inquietar, nadie se está preparando para una guerra».
Al día siguiente de aparecer la noticia que detallaba la lista de elementos a incluir en el kit de supervivencia, recibí un irónico mensaje de mi hijo mayor preguntándome si ya lo había adquirido.
––No pienso comprar ningún kit que no contenga una libreta, bolígrafos, libros (al menos uno), un reproductor de CDs, auriculares y la Pasión según San Mateo de Bach ––respondí.
En buena lógica, debería comercializarse el kit elemental y extensiones individuales porque, si bien entra dentro de lo posible que con un solo libro disfrutara toda la familia, con un lector alternándose, sería difícil, más bien imposible, que todos sus miembros pudieran ponerse de acuerdo respecto al libro a incluir: ¿Autoestima para triunfar: descubre tu verdadero potencial y alcanza tus sueños, Influencer muerta en París, o la Montaña Mágica?, aunque con adolescentes masculinos en el hogar, lo más probable es que quisieran llevarse la PSP, aunque no hubiera donde enchufarla. Claro que con distintas lecturas sería preciso incrementar el número de linternas y pilas. Con la música no habría problema; por suerte, existen los auriculares, aunque muchos clientes de cafeterías y usuarios del transporte público desconozcan su existencia y se empeñen en deleitarnos con sus reguetones y TikToks, retando nuestro pacifismo. Respecto a la radio de pilas, hay que ser muy optimista para pensar que los únicos que dispondrán de electricidad serán los estudios radiofónicos; tampoco es mi ánimo fastidiar a nadie si cuestiono que los móviles pudieran servir para algo; baterías para recargar móviles, fuera del kit.

Hablemos de listas. Hace ya muchos años me impactó la relación de grabaciones que Carl Sagan diseñó para que fueran incluidas en un disco de oro que debía viajar en las sondas Voyager I y Voyager II, lanzadas en 1977. Incluye, entre otras cosas, una «selección de hora y media de duración de música proveniente de varias partes y culturas del mundo, saludos en 55 idiomas humanos, un saludo del entonces secretario general de las Naciones Unidas y el ensayo Sonidos de la Tierra, que es una mezcla de sonidos característicos del planeta«. En este enlace podéis ver la lista completa de su contenido. Tuvo que ser muy estresante su elaboración. Imagino las presiones de cada país para incluir idiomas y música de cada nación. Si fuera ahora, el ministro Albares tendría mucho trabajo hasta que consiguiera incluir el catalán. Los dibujos que veis grabados en el disco corresponden a instrucciones gráficas sobre su contenido y modo de acceder a él, puesto que su finalidad es dar a conocer, a hipotéticas vidas inteligentes en el Universo, la existencia del planeta Tierra, su cultura y sus sonidos, aunque también olvidaran los libros. Quizás dentro de cientos de miles o millones de años, aparecerá en alguna nave un Disco-Rosetta con el que puedan interpretarlo. Vete a saber.
En cuanto a piezas musicales del disco de oro, la palma se la lleva Alemania con tres piezas de Bach (el compositor más representado) y dos de Beethoven. He aquí las grabaciones:
- Concierto de Brandeburgo n.º 2 en fa mayor, BWV 1047 (Bach)
- La «Gavotte en Rondeau» de la Partita para violín solo n.º 3, BWV 1006 en mi mayor (Bach)
- Preludio y Fuga No.1 en Do Mayor, BWV 870, del Libro 2 de El clave bien temperado (Bach)
- Primer movimiento de la Quinta Sinfonía, Opus 67, de Beethoven
- Cavatina del Cuarteto de cuerdas n.º 13 en si bemol mayor, Opus 130 de Beethoven
El segundo lugar del palmarés lo ocupa EEUU, algo extraño tratándose de los patrocinadores:
- Johnny B. Goode de Chuck Berry
- Melancholy Blues de Louis Amstrong
- La Danza del Sacrificio de La consagración de la primavera, de Igor Stravinsky, supongo que por los años que residió en ese país y también por la versión de la Sinfónica de Columbia dirigida por el propio autor, pero es extraño que no figurara Rodeo, de Aaron Copland (su pertenencia al partido comunista por la que fue investigado, se cerró en 1975 sin pruebas, pero «calumnia que algo queda»)
- Canto Nocturno de los Indios Navajos
- Dark Was the Night, Cold Was the Ground, de Blind Willie Johnson
Ningún nativo estadounidense blanco en la lista. No tardará Trump en enviar una nave para recuperar el disco y destruirlo.
Siento deciros que España no está representada, aunque cuesta asimilar que la canción de los Indios Navajos sea mejor, o incluso más apropiada, que «Todo tiene su fin» del grupo Los Módulos. Pero el caso más extraño es el del único representante del Reino Unido: Anthony Holborne, un compositor e intérprete de laúd del siglo XVI por el que podéis preguntar a cualquier melómano con la seguridad de que no sabrá quién es. Carl Sagan hubiera podido escoger cualquier composición de una insigne lista de músicos británicos, en la que personalmente pondría en primer lugar a Henry Purcell, pero como castigo a los ingleses por no aceptar la canción propuesta por él: Here Comes the Sun, de los Beatles, eligió a Holborne. Los de Liverpool estaban de acuerdo en que su canción viajara por el espacio, pero EMI, su casa discográfica, no. ¿Se trató de una cuestión de royalties al no querer renunciar a los derechos que les corresponderían cada vez que un extraterrestre escuchara la canción? ––Os vais a enterar ––pensaría Sagan.
Se podría decir que las listas son un género en sí mismas. Uno de sus más famosos creadores fue Umberto Eco, que llegó incluso a publicar un ensayo sobre ellas: El vértigo de las listas. “La lista es el origen de la cultura. Es parte de la historia del arte y de la literatura. Lo que queremos no es aprender, sino catalogar. Las listas nos tranquilizan”, escribió. No parece que sea este el propósito del «kit de supervivencia».
No está de menos recordar lo que escribió Thomas Hobbes: «El miedo es la base del contrato social: se cede libertad a cambio de seguridad».
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Hola Agustí, me alegra mucho saber de ti con tus creativas, cultas e irónicas reflexiones. No sabía de tu pasión por Bach, para muchos el mejor músico de la historia. Gran afición, que comparto. Un abrazo!
Yahoo Mail: Busca, organiza, conquista
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¡Qué sorpresa, Antonio! Muchas gracias por leer este blog sin sentido y por tu amable comentario. Efectivamente, Bach, entre todos los músicos que conozco, es el mejor de la historia. Me gustaría seguir viéndote por aquí. ¡Un abrazo grande!
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Buena lectura para el domingo!
La clave para saber el motivo por el que la tia Ursula quiere que compremos un kit de supervivencia es averiguar quien los vende.
El bueno de Carl Sagan quizas hubiera puesto otro contenido en su disco de haberlo hecho hoy en dia. O ninguno, porque tal y como estan las cosas, «para lo que hay que oir»…
Un abrazo y hasta pronto!
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Gracias Jorge por tu comentario. Sobre las listas, lo seguimos hablando este miércoles. Un abrazo y feliz domingo!
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Si llega el caso ni kits ni puñetas. Prefiero algo mas contundente que me permita tomar mis propias decisiones. Mas inteligencia y menos testosterona. El homo sapiens no tiene arreglo y sigue sin entender que somos polvo de estrellas
Eso si, Yo a seguir disfrutando con mis listas de Musica. Con tan pocas canciones «no me alcanza»
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Gracias por el comentario Toni. Casi apareces en la entrada debido a tus listas musicales; no le conozco ninguna a Umberto Eco. Una forta abraçada.
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Lo de la ironía se hereda 😉
Muy buena la reflexión y los comentarios muy buenos también, averiguar quien vende los kits de supervivencia
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Muchas gracias por leer miazotea y por tu comentario. De su lectura («lo de la ironía se hereda») parece haber sido escrito por algún familiar, pero me quedo sin saberlo. «Sigue la pista del dinero» fue la frase clave para desentrañar el caso Watergate. Descubro que también se puede abrazar a una persona anónima.
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