El Templo de Debod. La elección de su ubicación.

© Agustí Amorós – Mayo de 2017

Uno de los monumentos más visitados de Madrid es el Templo de Debod (200-180 a.c.). Situado en el Parque del Cuartel de la Montaña, en la colina de Príncipe Pío y cerca de la Plaza de España, goza de las mejores puestas de Sol de la capital, así como de espectaculares vistas a la Casa de Campo, Palacio Real y Catedral de la Almudena. En ese promontorio tuvieron lugar los fusilamientos del 2 de mayo de 1808, inmortalizados por Goya y allí se construyó, en el siglo XIX, el Cuartel de la Montaña, célebre por haberse iniciado la sublevación militar del 36 en Madrid, a cargo del General Fanjul. Del cuartel no quedó prácticamente nada al ser casi destruido por varias andanadas de artillería durante la guerra civil, aunque con sus restos se construyó un campo de concentración que llegó a «acoger» a 4.000 prisioneros republicanos al finalizar la guerra. Finalmente, después de barajarse diversos posibles proyectos como la creación de la Casa de la Falange o que albergara algún ministerio, el espacio fue cedido a la ciudad de Madrid, que inauguró el parque el 20 de julio de 1972, casi coincidiendo en fecha con la del «alzamiento nacional».

La historia oficial nos cuenta que, como consecuencia de la participación del gobierno español en la campaña organizada por la UNESCO para salvar los monumentos que en Nubia iban a ser inundados por la segunda presa de Asuán, España recibió a cambio uno de los templos rescatados: el de Debod.

Las condiciones de la UNESCO para la entrega de los monumentos, fueron las siguientes:

  • Estar ubicados en museos o centros abiertos al público
  • Asegurar las medidas necesarias para su permanente conservación y seguridad
  • Crear un ambiente adecuado a su carácter arqueológico

En la operación se salvaron 24 templos de los numerosos que iban a inundarse. La mayoría fueron reconstruidos en Egipto y Sudán, pero cuatro de ellos fueron donados a los países que habían colaborado en el rescate como agradecimiento por su ayuda, y trasladados al extranjero: el templo de Debod fue donado a España y ubicado en el Parque del Cuartel de la Montaña, al aire libre, a Italia le fue concedido el de Ellesiya, que se encuentra en el Museo Egipcio de Turín, el de Taffa a Países Bajos, salvaguardado en el Museo de Antigüedades de Leiden y a EEUU el de Dendur, que se puede visitar en el Museo Metropolitano de Arte de New York. Es decir que, gracias a la participación del gobierno de España en las tareas de rescate, Egipto donaba el Templo de Debod a los españoles, bajo las condiciones ya indicadas.

En febrero de 2000, fecha en la que Carlos Jambrina Martín escribió un artículo titulado «El viaje del Templo de Debod a España» en la revista Historia 16 (gran parte de la información que he utilizado está basada en él), la gestión del templo dependía de la Concejalía de Vivienda, Obras e Infraestructura de Madrid, estando habilitados los siguientes usos: bodas, rodajes de anuncios publicitarios, representación de obras de teatro clásico en los Veranos de la Villa e incluso la instalación de un cine en verano. La vigilancia de todo el parque del Oeste corría a cargo de un único vigilante incapaz de contener el vandalismo de algunos visitantes, y ya no digamos los regalos que al recinto ofrecían perros, gatos, palomas y lindos patitos como los de la foto que tomé en mayo de 2017, y que encabeza este escrito. El agua que rodeaba al templo creaba, al anochecer, hermosos reflejos del templo iluminado y de los espectaculares cielos del atardecer. Los ánades, con sus desplazamientos acuáticos, contribuían a inferir belleza al lugar. Todo se fue al traste en septiembre de 2018 cuando la rotura de una tubería provocó el secado del estanque. La sequedad se ha convertido en perenne debido a las infiltraciones de humedad que podían deteriorar el templo.

© Agustí Amorós – Abril 2024

Hace ya algunos años, organismos nacionales e internacionales empezaron a urgir al Gobierno, dado su grado de deterioro, la definición de un plan que hasta 2025 el ayuntamiento de Madrid asegura que no tendrá ultimado. El egiptólogo Zahi Hawass, ex ministro de antigüedades de Egipto y conocido por aparecer en todos los documentales de egiptología ataviado a modo de Indiana Jones, estuvo en Madrid a principios de 2020 y exigió que el Templo estuviera cubierto para salvaguardarlo de la lluvia y que recibiera mejores cuidados, asegurando que España no estaba valorando un monumento que, de no poder mantenerlo, debería volver a Egipto. Afirmó que se había deteriorado más en 50 años fuera de Egipto que en sus más de 2.000 años en su emplazamiento original. Según publicó la prensa, el Ayuntamiento de Madrid había decidido que el templo no sería cubierto. Un cartel, al lado del monumento, especifica que al interior del templo solo pueden acceder 10 personas simultáneamente con un máximo de permanencia de 30 minutos. No se permite la visita a grupos. En la actualidad la entrada es libre, pero no siempre ha sido así pues he localizado un billete para su visita cuyo coste era de CINCO PESETAS.

La apertura internacional de España, tras la entrada en la UNESCO en 1953, propició la colaboración del gobierno español en la campaña de salvamento de los monumentos de Nubia. Se establecieron para ello dos vías de participación:

  • Económica: Importantes sumas de dinero para afrontar los gastos de la campaña
  • Técnica: Equipo encabezado por Martín Almagro, en aquel tiempo director del Museo Arqueológico Nacional, que colaboró en el despiece y traslado del templo de Abu Simbel en 1959.

En 1964, España presentó formalmente la petición para ser receptor del templo de Debod como recompensa a su colaboración. En este mismo año, Franco celebraba por todo lo alto los 25 años de paz con grandes manifestaciones y pomposos actos. Simultáneamente, EE.UU., Francia y GB remitieron también las suyas.

Cuando se tuvo noticia de la posible donación de uno de los templos, varias ciudades españolas se ofrecieron para ser destinatarias de la obra de arte egipcia. La que más se esforzó en ello fue Elche aduciendo la mayor similitud de su clima con el del emplazamiento original y la compensación por estar en Madrid su Dama, la de Elche.

En un artículo del «Excelentísimo Ayuntamiento de Elche» publicado en enero de 2018, titulado «Cuando pedíamos el templo de Debod, hay un enlace a un archivo pdf con algunos de los documentos que se encuentran en el Archivo Histórico Municipal de la villa alicantina relativos a los esfuerzos que el Ayuntamiento de esa ciudad realizó para que le fuera concedida la ubicación del templo. Los documentos que se incluyen son los siguientes:

  • Moción de fecha 22 de febrero de 1966 de la alcaldía de Elche a la Comisión Permanente del ayuntamiento para que valore la conveniencia de solicitar a la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Educación Nacional la instalación del templo que sea ofrecido a España en Elche, por tratarse del lugar idóneo dada las características de su ciudad.
  • Petición de reconsideración, dos años más tarde (8 de marzo de 1968), una vez conocida la ubicación elegida del Templo de Debod, aduciendo los mismos motivos: un clima más parecido al del lugar de origen, y servir para «compensar artísticamente a la ciudad por la forzada ausencia del mundialmente conocido Busto que lleva su nombre» (La Dama de Elche). Es el único de los cuatro documentos incluidos en el dosier que publico en esta entrada. El resto los podéis consultar en este enlace.
  • Carta que José María de Porcioles, alcalde de Barcelona, remite en fecha 8 de marzo de 1968 a su homólogo de Elche, Vicente Quiles Fuentes, en la que informa que se ha dirigido al Ministerio de Educación y Ciencia apoyando la solicitud de su alcaldía.
  • Otra misiva en el mismo sentido, remitida, en fecha 2 de mayo del mismo año, por el Prior de la Abadía del Monasterio de Poblet.
  • Artículo publicado el 17 de julio de 1969, una vez decidida la ubicación final, por el Diario Vasco de San Sebastián que llevaba por título «DECISIÓN ERRADA». El artículo finalizaba del siguiente modo: «…Mucho se presume, venga o no a cuento, de la España una y varia, pero a la hora de las realidades impera un absorbente centralismo del todo antinatural.»

En 1960 se constituyó el llamado Comité Español para el salvamento de los tesoros arqueológicos de Nubia, cuya dirección técnica se encomendó al profesor D. Martín Almagro Basch. Almagro participó activamente en el salvamento del Templo de Abu Simbel y fue el responsable de los trabajos de remontaje del templo de Debod en Madrid. En el año 2021 publicó un libro titulado «El Templo de Debod. De Nubia a Madrid» que fue presentado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Según se explica en la web de la Academia, «pretende rememorar los cincuenta años de la llegada del templo egipcio de Debod a la ciudad de Madrid, de cuyo patrimonio cultural hoy constituye parte destacada. Este hecho culminó una ardua labor desarrollada por un grupo de arqueólogos y técnicos españoles que, durante los ocho años que duró la campaña para salvaguardar el patrimonio y los monumentos de Nubia, participó en esa gran empresa internacional. Como recompensa a la labor desarrollada por España en aquel proyecto, el gobierno de Egipto donó esta pequeña joya arquitectónica.»

El lector avezado –siempre me ha gustado esta expresión– se preguntará por qué una donación al Estado a cambio de su implicación en la misión de salvación de los templos, acaba siendo propiedad del Ayuntamiento de Madrid puesto que a él se le exigen las tareas de conservación. Ésta es la historia que pretendo contar.

La misión polaca fue la encargada de desmontar el primer Templo, justamente el de Debod. Al parecer fue un trabajo un tanto chapucero pues no recuperaron ni la vía sacra, ni los cimientos del edificio; algunos sillares se rompieron y otros desaparecieron. El desmontado templo fue abandonado, a la intemperie, en la isla Elefantina hasta que en 1970 las piedras fueron embarcadas rumbo al puerto de Valencia. Del proceso de decisión sobre la ubicación definitiva en España apenas sabemos nada.

En septiembre de 1966, dos años después de la petición oficial del gobierno español, se produjo una reunión en la que participaron el embajador de España en el Cairo, Constantino Fronista, Martín Almagro (recordemos que era el director de algunas de las misiones arqueológicas que España realizaba en Egipto y Sudán) y el ministro de Educación y Antigüedades de Egipto, Sawi. Éste, repasó el historial de las discusiones habidas en el Comité Consultivo formado por miembros de la RAU (República Árabe Unida) y de la UNESCO. En ellas se puso de manifiesto un gran escollo para las pretensiones españolas: en la campaña de Abu Simbel, países como Holanda y Alemania habían aportado una enorme cantidad de dinero, muy por encima de las cantidades aportadas por España. Sawi recomendó al embajador español que, con el fin de crear un clima favorable a los intereses españoles, incrementasen la aportación, entonces de 270.000 $, a una cifra cercana a la que aportaba Holanda (350.000 $) que además iba a recibir un templo de categoría inferior. Almagro, propuso que las joyas de Tutankamon, que iban a exhibirse próximamente en el Louvre, pasaran a continuación a España y que, con el dinero obtenido por su exposición, se sufragara una parte de la aportación, a lo que Sawi se negó dado que Francia tenía la exclusiva sobre el tesoro de Tutankamon y a que también Gran Bretaña había hecho la misma petición. Finalmente se decide que la cifra a aportar sea sufragada, en parte, por los organismos que se van a hacer cargo del templo: el Ayuntamiento de Madrid, la Universidad de Madrid y el Ayuntamiento de Elche. La concesión no llegó a producirse en la reunión del Comité Permanente de la Unesco ya que no fue hasta abril de 1968 que se publicó el decreto de cesión a España.

En junio de 1969, Almagro recibió una carta del asistente del director de la UNESCO, Vrioni, en la que le felicitaba por su trabajo y al gobierno español por la obtención del Templo de Debod, pero la carta tenía en realidad como finalidad última solicitar ayuda a Almagro para la recaudación de más fondos para dedicarlos a la última parte de la campaña de Salvamento de Nubia consistente en poner a salvo los templos de File. Pero España andaba mal de liquidez: finalizaba el ciclo de bonanza económica de finales de los 50 y principio de los 60 que proporcionó el 1er Plan de Desarrollo y todos los ministerios se pasaron la petición como una patata caliente. En una carta de Emilio Garrigues, delegado permanente de España en la Unesco a Fernando María Castiella, ministro de asuntos exteriores, dice sorprenderse que se considere una misión peligrosa el recaudar fondos y que se quiera alejar, a toda costa, al Ministerio de Asuntos Exteriores de este tema, cuando es precisamente a él a quien le compete a través de la Subdelegación Cultural. Pero lo que no sabía el delegado en la UNESCO era que AA EE estaba negociando con el gobierno egipcio a escondidas del organismo internacional y del resto de ministerios. ¿Lo hacía también sin el conocimiento del presidente del Consejo de Ministros, es decir de Franco? Evidentemente, no.

El 6 de Abril de 1968, veinticuatro días antes de la firma del Decreto de donación, el entonces alcalde de Madrid Sr. Carlos Arias Navarro, posteriormente Presidente del Gobierno, manifestaba ya por escrito al Director General de Bellas Artes del Ministerio de Educación y Ciencia la petición del pleno del ayuntamiento madrileño para que se aceptara la propuesta de que el templo de Debod quedase asentado en la capital de España. El Director General contestó el 30 de septiembre al Alcalde de Madrid dando su conformidad a una propuesta que recibiría el apoyo económico del Ministerio.

A pesar de la adjudicación oficial del Templo en el decreto 598 del 30 de abril de 1968, como consta en las fotocopias del decreto en árabe y de su traducción oficial al francés donde se confirman las fechas, en un documento del Ministerio de Asuntos Exteriores del 1 de julio de 1969, aparece el siguiente texto:

«…el embajador de España en El Cairo hizo entrega al Ministerio de Cultura de la RAU, la cantidad de 25.000 $ como pago al gobierno egipcio para la adjudicación del templo de Debod a España.»

Es decir, la decisión de las adjudicaciones de los templos la tomaron conjuntamente el Gobierno de la RAU (República Árabe Unida), pero en el caso del de Debod hubo una negociación directa entre el gobierno español y el egipcio puesto que es en una carta del 4 de junio de 1969 cuando el asistente especial del director de la UNESCO, Vrioni, felicita a Almagro por la obtención del templo. La negociación que culminó con la donación debió ser exclusiva del Ministerio de AA EE y, añade Carlos Jambrina, al más alto nivel ejecutivo pues ningún otro ministerio conocía la noticia. El de hacienda tampoco, razón por la que dos años después solicitó confirmación al de AA EE, obteniendo esta respuesta:

«En la consulta que ha formulado a este departamento, relativa al fundamento de la donación hecha por el Sr. Presidente de la República Árabe Unida al gobierno español del Templo de Debod, de orden del Sr. Ministro de AAEE, remito a V.I. fotocopia del Decreto núm, 589 de 1968, debidamente traducido al francés, y que constituye la prueba inequívoca del referido obsequio de la RAU al gobierno y pueblo españoles.»

¿Por qué el Ministerio de Hacienda tuvo que pedir constancia de que la donación fue real? Pasados unos meses y con el decreto en la mano, este ministerio acepta la donación (transcurridos dos años) y estima que el templo sea incluido en el Inventario General de Bienes del Estado. Tras reunirse el Consejo de Ministros, a lo largo del mes de mayo de 1970, queda por fin regulada la adjudicación y tratamiento del Templo de Debod, que es aprobada de nuevo en Consejo de Ministros el 9 de julio de 1970:

  • Artículo primero: El templo de Debod (…) será reconstruido sobre el solar propiedad del Estado, sito en Madrid, Paseo del Pintor Rosales, sin número, ocupado en su día por el Cuartel de la Montaña, a cuyo objeto se afecta dicho solar al uso general.
  • Artículo segundo: Se confía al Ayuntamiento de Madrid, bajo la supervisión de la Dirección General de Bellas Artes, la reconstrucción del templo de Debod (…) así como la administración y conservación del conjunto resultante.
  • Artículo tercero: Se faculta a los ministerios de Hacienda y Educación (…) para adoptar cuantas medidas y determinaciones sean necesarias en orden a la efectividad y cumplimento del presente decreto, quedando sin efecto lo dispuesto en el Decreto 4225/1964 de 17 de diciembre.

Respecto a su situación definitiva, no hubo ningún tipo de informe acerca del impacto climático que provocaría en el templo la contaminación atmosférica por la proximidad de vías de comunicación, la humedad relativa o el impacto de la actividad de las visitas.

© Agustí Amorós – Octubre 2015

Según Jambrina, en documento del Ministerio de AA EE del 15 de julio de 1969 ya se especificaba: «Dicho templo será erigido en Madrid siendo el Ayuntamiento de la capital de España quien está procediendo a los abonos de ésta y cantidades anteriores… (se refería a los gastos de traslado del templo desde la isla Elefantina hasta Madrid), cifrados en 5.000.000 de pesetas. A esta cifra, hubieron de añadirse posteriormente otros 4.474.891,54 ptas., como resto de liquidación de los producidos en Egipto más los del transporte por carretera hasta Madrid. El resto de la aportación ya entregada con anterioridad al gobierno egipcio, ascendente a la suma de 500.000 dólares, 35.000.000 ptas., habría sido satisfecha por el Ministerio de Educación y Ciencia y por el Comité del Patrimonio Artístico Nacional. A estas cifras habría que sumar el coste de la participación de los expertos españoles en las tareas de salvación de los monumentos.

El Ayuntamiento de Madrid no se comprometió a mantener el templo dentro de un recinto público con unas condiciones de temperatura, humedad y contaminación controladas.

A pesar de la versión oficial, concluye Jambrina, ningún otro ayuntamiento tuvo nunca oportunidad de quedarse con el templo.

En 1971 se incoó, por el Ministerio de Educación y Ciencia, expediente de declaración del Templo como monumento histórico artístico nacional, aunque de manera inexplicable la declaración quedó en suspenso a falta sólo de su promulgación. ¿Se trató de inoperancia o de olvido ex profeso? Evidentemente, un monumento calificado como histórico artístico nacional debe ser propiedad del Estado y no de un ayuntamiento.

El Templo de Debod, en su ubicación actual, fue inaugurado el 18 de julio de 1972 coincidiendo con el día del Alzamiento Nacional del que se cumplían 36 años. Fue declarado bien de interés cultural el 17 de abril de 2008 tras la incoación de un expediente por la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.

PD. Empecé a escribir esta entrada el 3 de diciembre. Hoy decidí darlo por concluido a pesar de no sentirme satisfecho con el resultado.

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Bibliografía


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